Las compras en este mes se disparan y parece que no se compra más que en esta época. La mayoría de los habitantes del planeta se ve en la obligación de comprar, aunque sea algo que cuando lleguemos a casa lo olvidemos en un rincón y no lo volvamos a tocar.
Nos vemos influenciados por el consumismo y por la publicidad que nos muestran los centros comerciales, incitándonos a comprar. Las navidades se están convirtiendo en unos días de compras y atropellamiento en las tiendas.
Antiguamente era una época de alegría, de reuniones familiares. La navidad era donde se hacía el sorteo de navidad, se veían a los primos o familiares lejanos y se cantaban villancicos. Incluso en las calles se podían ver las luces de colorines puestas, que quieras o no te alegraban y hacían de la calle de toda la vida diferente.
Actualmente cada uno vive más independiente, sin preocuparse de los familiares ni de nadie. La cosa es regalar y que me regalen. La sociedad se llegará a convertir en consumista y lo único que les importará es comprar. En estas navidades no he escuchado ni un sólo villancico ni canción navideña y eso no sólo me ocurre a mí, sino a mucha otra gente.
La navidad parece que nos cambia, tenemos que ser todos bueno. Es cuando se hacen campañas para recaudar dinero para los pobres, ¿qué pasa que durante el resto del año no comen? ¿Nuestro corazón se ablanda por qué comemos más dulces? ¿Por qué no ayudamos a esa gente durante el año?
Otra cosa igual, en esta época comemos a destajo como si sólo lo hiciéramos ahora. Que casi estás deseando que terminen estas fiestas para dejar de ver dulces por todos lados, vayas donde vayas. Por eso se dice la cuesta de enero, ya que más de uno no va a poder terminar el mes ni económicamente ni con buena salud. Por las maravillosas fiestas que se ha dado.
Debemos conservar las fiestas por lo que eran, no por tener o recibir más cosas. Y cuidado con los excesos que tarde o temprano salen y para entonces no podemos bajar esos kilos de más o hacer los trabajos pendientes. Que los propósitos para el nuevo año, ¡no se cumplen! Pero siempre nos quedará pensar que el próximo año lo haremos y será mejor.
Lorena Bellido Bellido
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