Comienza la locura. Llegadas estas fechas, y recién pasadas las abusivas compras navideñas, comienza un fenómeno muy curioso y bien conocido por todos.
Independientemente de que todo el mundo este en la “cuesta de Enero”, ya que la cantidad de comida, ropa, regalos, pequeñas cosas sin utilidad, y un largo etcétera; comienza la batalla en todas las tiendas de los centros comerciales.
No es bastante todos los regalos que todos hemos recibido, sino que tenemos que provocar esas curiosas imágenes de todos los telediarios del día 6 de Enero, y portadas de los respectivos periódicos, en las que se ven a centenares de personas peleándose por entrar los primeros para comprar los mismos artículos, que casi con total seguridad ya están en sus casas, pero con una variación no muy grande en su precio.
Bajo mi punto de vista esto es algo surrealista.
Pero es la consecuencia del consumismo feroz, sin consideración de momento, ni de lugar, y de lo mas grave de todo; el que se compra y ñeque cantidad.
Estos días es imposible circulan por cualquier tienda que se precie, o cualquier gran almacén.
Manadas enteras de animales hambrientos de sus manjares en rebajas, que consiguen calmar su ansia con abundantes compras, que para conseguir muchas veces tienen que luchar como auténticos animales. Empujones, arañazos, carreras, zancadillas, incluso mordiscos, y malos modos son las técnicas que algunas de estas fieras utilizan para lograr su presa. A lo largo de esta semana, si una persona se acerca a alguno de los lugares donde estos fenómenos se desarrollan, este tipo de actividades son con las que se encontrara, y no como bajo mi punto de vista tiene que ser, todo lo contrario.
Con las rebajas de después de navidades, lo único que los centros comerciales y grandes marcas intentas es librarse de los restos de la navidad, lo que no nos han podido vender en un primer intento, lo mas rápido posible y sin dejar ningún rastro.
Para, acto seguido, ponernos en bandeja todos los artículos de la siguiente temporada; que sin ninguna duda volveremos a comprar y a guardar los, en teoría antiguos, al fondo del armario o del trastero. Lo mas impactante, es que este ciclo se repite una y otra vez, del que todos somos víctimas, y seguramente lo seguiremos siendo demasiados años mas.
NÉSTOR JIMÉNEZ OLITE
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