EL MUNDO DE JEJO
Un mundo lleno de sorpresas fantasías y con alguna que otra anécdota
The Kiss
martes, 27 de febrero de 2007
lunes, 8 de enero de 2007
LA TREGUA SALTA POR LOS AIRES
El pasado 30 de diciembre de 2006, ETA colocaba una bomba en la nueva Terminal del aeropuerto de Barajas, saltando por los aires, la tregua de alto al fuego que mantenía con el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.
Podría definir esta acción de la banda terrorista como una ruptura en el proceso de paz. No sólo es el caos que ocasionaron y que aún persiste en la T4, sino que se cobraron la vida de dos personas.
Esta reventar lo que creíamos que iba por buen camino, recae sobre ETA, pero no debemos olvidarnos de Batasuna, donde Arnaldo Otegui como portavoz, pretende que creamos que su petición a la banda, de que recuperen ese alto al fuego, es verdadera.
El gobierno responde que ETA ha puesto “punto final” a este proceso de paz, iniciando esta semana una ronda de consultas dirigidas al resto de partidos políticos, para hacer frente así al terrorismo que nos envuelve. El rey Juan Carlos I, también quiso pronunciarse, pidiendo por la unidad nacional, frente a la violencia terrorista.
La parte que más ha perdido en este atentado de la banda, después de nueve meses sin pronunciarse, es la de los dos ecuatorianos que resultaron fallecidos. Uno de los féretros, concretamente el de Estacio, fue traslado hace unos días a su país natal, Ecuador, junto al resto de familiares. El otro cuerpo del segundo yace aún bajo los escombros, pidiendo salir para poder descansar en paz.
Podría definir esta acción de la banda terrorista como una ruptura en el proceso de paz. No sólo es el caos que ocasionaron y que aún persiste en la T4, sino que se cobraron la vida de dos personas.
Esta reventar lo que creíamos que iba por buen camino, recae sobre ETA, pero no debemos olvidarnos de Batasuna, donde Arnaldo Otegui como portavoz, pretende que creamos que su petición a la banda, de que recuperen ese alto al fuego, es verdadera.
El gobierno responde que ETA ha puesto “punto final” a este proceso de paz, iniciando esta semana una ronda de consultas dirigidas al resto de partidos políticos, para hacer frente así al terrorismo que nos envuelve. El rey Juan Carlos I, también quiso pronunciarse, pidiendo por la unidad nacional, frente a la violencia terrorista.
La parte que más ha perdido en este atentado de la banda, después de nueve meses sin pronunciarse, es la de los dos ecuatorianos que resultaron fallecidos. Uno de los féretros, concretamente el de Estacio, fue traslado hace unos días a su país natal, Ecuador, junto al resto de familiares. El otro cuerpo del segundo yace aún bajo los escombros, pidiendo salir para poder descansar en paz.
LAS UVAS SORPRESA
¿Quién no se ha quedado boquiabierto alguna vez con la capacidad del Rey para multiplicarse y aparecer en cinco emisoras diferentes el día de Nochebuena? ¿Hay realmente alguien que no se haya comido las uvas tras escuchar atentamente los consejos de “Ramonchu” con la consorte de turno? ¿Existe alguien con el valor suficiente para negarse a reconocer que no ha cantado con “Telepasión”?... Éstos, además de otros tópicos televisivos como los saltos de esquí de Año Nuevo, son los alicientes que la “caja tonta” nos ofrece, sí o sí, año tras año. Con el tiempo, se han sacralizado hasta tal punto que suprimirlos sería motivo de revueltas. Sin embargo, Internet ha quebrado las normas, permitiendo que las mentes más mordaces publiquen sus tejemanejes con tan castizas tradiciones… Para más inri, se pueden ver todo el año.
A nadie escapa el halo de caspa que desprenden dichos hitos televisivos. Prueba de ello es que cuando se ironiza sobre el tema, surgen los problemas (al ventilar lo que huele a cerrado, entra frío). Habida cuenta de lo dicho, no es difícil entender que los autores del vídeo que parodia los discursos del Rey, se hallen en verdaderos apuros legales. El caso es que de poco sirvieron las risas que generó, o el punto de interés que arrojó sobre un tema olvidado por el tiempo. De nuevo han ganado la batalla la nostalgia y el olor a rancio por temor. El problema es que, como suele ocurrir en estos casos, si se pincha una herida, ésta sangra: “No hay nada tan inseguro como la grandeza de los reyes”. Con esa frase de Quilón de Esparta, uno de los siete sabios de Grecia, termina el vídeo.
Por otra parte, otro de los puntos interesantes del tema, está en la sublinealidad. No se nos debe escapar la capital importancia del primer anuncio del año . Este año lo ha contratado un banco. Hasta aquí, todo en orden. Sin embargo, resulta llamativo el segundo: habla sobre el Euzkadi. Si a esto añadimos el hecho de que tanto Ramón García como Anne Igartiburu, además de grandes profesionales del medio, son vascos. Buscar trasfondo en esta coincidencia rozaría el alarmismo si no se diese en el contexto de un proceso de paz en el País Vasco y tras un atentado el día inmediatamente interior... todo puede ser. En resumen, me llena de orgullo y satisfacción saber que los topicazos televisivos siguen dando de sí, ya que demuestra dos cosas: que la sociedad no se duerme y que los “viejos rockeros” nunca mueren.
A nadie escapa el halo de caspa que desprenden dichos hitos televisivos. Prueba de ello es que cuando se ironiza sobre el tema, surgen los problemas (al ventilar lo que huele a cerrado, entra frío). Habida cuenta de lo dicho, no es difícil entender que los autores del vídeo que parodia los discursos del Rey, se hallen en verdaderos apuros legales. El caso es que de poco sirvieron las risas que generó, o el punto de interés que arrojó sobre un tema olvidado por el tiempo. De nuevo han ganado la batalla la nostalgia y el olor a rancio por temor. El problema es que, como suele ocurrir en estos casos, si se pincha una herida, ésta sangra: “No hay nada tan inseguro como la grandeza de los reyes”. Con esa frase de Quilón de Esparta, uno de los siete sabios de Grecia, termina el vídeo.
Por otra parte, otro de los puntos interesantes del tema, está en la sublinealidad. No se nos debe escapar la capital importancia del primer anuncio del año . Este año lo ha contratado un banco. Hasta aquí, todo en orden. Sin embargo, resulta llamativo el segundo: habla sobre el Euzkadi. Si a esto añadimos el hecho de que tanto Ramón García como Anne Igartiburu, además de grandes profesionales del medio, son vascos. Buscar trasfondo en esta coincidencia rozaría el alarmismo si no se diese en el contexto de un proceso de paz en el País Vasco y tras un atentado el día inmediatamente interior... todo puede ser. En resumen, me llena de orgullo y satisfacción saber que los topicazos televisivos siguen dando de sí, ya que demuestra dos cosas: que la sociedad no se duerme y que los “viejos rockeros” nunca mueren.
LA MAGIA DE LOS JUGUETES OLVIDADOS
El pasado día 6 fue un día especial, sobre todo para los niños, fue el día de los Reyes Magos. Al asomarme a la ventana pude comprobar que no había apenas niños en el parque disfrutando de sus regalos, como ocurría hace unos años. Todos los niños estábamos deseando recibir nuestros ansiados regalos y salir a la calle, para poder exhibirlo y poder disfrutar de ellos. Tal vez fuera ese el momento que más esperábamos todo el año, para poder disfrutar de nuestros nuevos juguetes y si lo hacíamos en compañía mejor. Pero los tiempos han cambiado al igual que nuestros juguetes.
Antes los chicos pedían coches, con los que se pasaban horas y horas corriendo con ellos por todas partes intentado no ‘atropellar’ los pies de la gente, muñecos, gracias a los cuales ‘peleábamos’ para intentar ganar a los indios y así quedarnos con el tesoro que escondía su poblado, peonzas que salían volando y que hacían que movieses tu cuerpo como si intentases dirigirla .En cambio, a las chicas les regalaban muñecas, al las cuales les cambiaban el vestido una y otra vez, eso si siempre aconsejado por el resto de amigas, y hasta se intercambiaban los conjuntos; y como nos vamos a olvidar de las “cocinitas” que hacían que hasta un poco de arena mezclado con algo de agua te parecieran unas autenticas albóndigas y además acompañadas con patatas fritas, que no eran mas que unos palitos cortados. Eso sí que desarrollaba nuestra imaginación.
Sin embargo, ahora, ya no nos refugiamos en ese pequeño espacio de nuestra imaginación el cual compartíamos con todos. Tanto los niños como las niñas prefieren pedirse una videoconsola, y más cuando los nuevos modelos son portátiles; se pasan mucho tiempo delante de una pantalla intentado completar una misión o dando de comer a un adorable perrito. ¿No podíamos llevarnos nuestro osito de peluche a todas partes y vivir aventuras, y cada cual más emocionante? Ahora la aventura nos la venden en forma de videojuegos pero cuando se acaba pedimos uno nuevo porque ya no se puede hacer nada más con ese juguete.
No es que los niños de entonces no deseásemos regalos nuevos e innovadores, claro que sí, pero veíamos en cada uno de ellos un mundo nuevo lleno de posibilidades en el que vivíamos momentos emocionantes y divertidos, y cada uno diferente al anterior. Y es que aunque los juguetes actuales sean más bonitos y llamativos tal vez les falte esa magia que los antiguos juguetes poseían.
EDUARDO NÚÑEZ BERMEJO
Antes los chicos pedían coches, con los que se pasaban horas y horas corriendo con ellos por todas partes intentado no ‘atropellar’ los pies de la gente, muñecos, gracias a los cuales ‘peleábamos’ para intentar ganar a los indios y así quedarnos con el tesoro que escondía su poblado, peonzas que salían volando y que hacían que movieses tu cuerpo como si intentases dirigirla .En cambio, a las chicas les regalaban muñecas, al las cuales les cambiaban el vestido una y otra vez, eso si siempre aconsejado por el resto de amigas, y hasta se intercambiaban los conjuntos; y como nos vamos a olvidar de las “cocinitas” que hacían que hasta un poco de arena mezclado con algo de agua te parecieran unas autenticas albóndigas y además acompañadas con patatas fritas, que no eran mas que unos palitos cortados. Eso sí que desarrollaba nuestra imaginación.
Sin embargo, ahora, ya no nos refugiamos en ese pequeño espacio de nuestra imaginación el cual compartíamos con todos. Tanto los niños como las niñas prefieren pedirse una videoconsola, y más cuando los nuevos modelos son portátiles; se pasan mucho tiempo delante de una pantalla intentado completar una misión o dando de comer a un adorable perrito. ¿No podíamos llevarnos nuestro osito de peluche a todas partes y vivir aventuras, y cada cual más emocionante? Ahora la aventura nos la venden en forma de videojuegos pero cuando se acaba pedimos uno nuevo porque ya no se puede hacer nada más con ese juguete.
No es que los niños de entonces no deseásemos regalos nuevos e innovadores, claro que sí, pero veíamos en cada uno de ellos un mundo nuevo lleno de posibilidades en el que vivíamos momentos emocionantes y divertidos, y cada uno diferente al anterior. Y es que aunque los juguetes actuales sean más bonitos y llamativos tal vez les falte esa magia que los antiguos juguetes poseían.
EDUARDO NÚÑEZ BERMEJO
SANIDAD ¿PÚBLICA?
Recientemente están saliendo a la luz numerosas sentencias condenatorias hacía la sanidad pública cuyas penas son elevadas cantidades monetarias por negligencias de los médicos o por errores del propio sistema sanitario.
A continuación les relataré situaciones reales, y que aunque no lo crean, no las he extraído de comedias ni de películas dramáticas, sino de la realidad.
La primera historia que nos ocupa tiene como protagonista a una vecina de la Comunidad de Madrid. Cuando comenzó a sentir un dolor en los oídos acudió al médico. Tras estar una considerable temporada de consulta en consulta sin obtener una solución a su problema, los médicos decidieron por fin que debía someterse a una operación, así que la incluyeron en la lista de espera para ese tipo de operaciones. Tras pasar nueve años, desde 1991 al 2000, la llamaron para dicha intervención, pero con el inconveniente de que ya había perdido el 80% de la audición, por lo cual cabe preguntarnos si fue capaz de escuchar la llamada de la persona que le dio esta información. La sanidad madrileña deberá pagar 1,25 millones de €.
Otro caso también dramático es de Manuel Villa, que tras sufrir una caída acudió al Hospital 12 de Octubre. Allí le comunicaron los daños ocasionados en su pierna, y le recomendaron que para no tener que amputársela y así perderla, acudiera a una clínica privada, ya que ellos no disponían de un quirófano libre. ¡Sí!, han leído bien. El costo de la operación fue de más de 40.000 €, cantidad por la cual será indemnizado, con el agravante de que tuvo que hipotecar su vivienda para costearla. Si el señor Pedro Almodóvar hubiera querido llevar esta historia a la gran pantalla, tengamos por seguro que tendría ya dos Oscar en sus vitrinas.
Son varios los casos en los que ocurren este tipo de situaciones, pero estos dos son bastante ilustrativos, y además seguro que todos tenemos constancia de algunos similares en nuestro entorno. Y ante ellos nos debemos hacer varias preguntas, aunque parezcan muy obvias. ¿No es mejor gastarse varios cientos de euros es más personal clínico que pagar más de un millón en una indemnización? ¿Qué siente un profesional médico de un hospital público al aconsejarle a un paciente sin recursos que acuda a la sanidad privada? O lo que es peor, ¡me duele la cabeza!, ¿tendré que vender el coche para pagarme en una operación en Houston por no recetarme un doctor unas aspirinas?
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mujer/queda/sorda/anos/lista/espera/elpepusoc/20070108elpepisoc_3/Tes
Cerezal Jiménez, Miguel
A continuación les relataré situaciones reales, y que aunque no lo crean, no las he extraído de comedias ni de películas dramáticas, sino de la realidad.
La primera historia que nos ocupa tiene como protagonista a una vecina de la Comunidad de Madrid. Cuando comenzó a sentir un dolor en los oídos acudió al médico. Tras estar una considerable temporada de consulta en consulta sin obtener una solución a su problema, los médicos decidieron por fin que debía someterse a una operación, así que la incluyeron en la lista de espera para ese tipo de operaciones. Tras pasar nueve años, desde 1991 al 2000, la llamaron para dicha intervención, pero con el inconveniente de que ya había perdido el 80% de la audición, por lo cual cabe preguntarnos si fue capaz de escuchar la llamada de la persona que le dio esta información. La sanidad madrileña deberá pagar 1,25 millones de €.
Otro caso también dramático es de Manuel Villa, que tras sufrir una caída acudió al Hospital 12 de Octubre. Allí le comunicaron los daños ocasionados en su pierna, y le recomendaron que para no tener que amputársela y así perderla, acudiera a una clínica privada, ya que ellos no disponían de un quirófano libre. ¡Sí!, han leído bien. El costo de la operación fue de más de 40.000 €, cantidad por la cual será indemnizado, con el agravante de que tuvo que hipotecar su vivienda para costearla. Si el señor Pedro Almodóvar hubiera querido llevar esta historia a la gran pantalla, tengamos por seguro que tendría ya dos Oscar en sus vitrinas.
Son varios los casos en los que ocurren este tipo de situaciones, pero estos dos son bastante ilustrativos, y además seguro que todos tenemos constancia de algunos similares en nuestro entorno. Y ante ellos nos debemos hacer varias preguntas, aunque parezcan muy obvias. ¿No es mejor gastarse varios cientos de euros es más personal clínico que pagar más de un millón en una indemnización? ¿Qué siente un profesional médico de un hospital público al aconsejarle a un paciente sin recursos que acuda a la sanidad privada? O lo que es peor, ¡me duele la cabeza!, ¿tendré que vender el coche para pagarme en una operación en Houston por no recetarme un doctor unas aspirinas?
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mujer/queda/sorda/anos/lista/espera/elpepusoc/20070108elpepisoc_3/Tes
Cerezal Jiménez, Miguel
INFIERNO EN EL CENTRO COMERCIAL
Comienza la locura. Llegadas estas fechas, y recién pasadas las abusivas compras navideñas, comienza un fenómeno muy curioso y bien conocido por todos.
Independientemente de que todo el mundo este en la “cuesta de Enero”, ya que la cantidad de comida, ropa, regalos, pequeñas cosas sin utilidad, y un largo etcétera; comienza la batalla en todas las tiendas de los centros comerciales.
No es bastante todos los regalos que todos hemos recibido, sino que tenemos que provocar esas curiosas imágenes de todos los telediarios del día 6 de Enero, y portadas de los respectivos periódicos, en las que se ven a centenares de personas peleándose por entrar los primeros para comprar los mismos artículos, que casi con total seguridad ya están en sus casas, pero con una variación no muy grande en su precio.
Bajo mi punto de vista esto es algo surrealista.
Pero es la consecuencia del consumismo feroz, sin consideración de momento, ni de lugar, y de lo mas grave de todo; el que se compra y ñeque cantidad.
Estos días es imposible circulan por cualquier tienda que se precie, o cualquier gran almacén.
Manadas enteras de animales hambrientos de sus manjares en rebajas, que consiguen calmar su ansia con abundantes compras, que para conseguir muchas veces tienen que luchar como auténticos animales. Empujones, arañazos, carreras, zancadillas, incluso mordiscos, y malos modos son las técnicas que algunas de estas fieras utilizan para lograr su presa. A lo largo de esta semana, si una persona se acerca a alguno de los lugares donde estos fenómenos se desarrollan, este tipo de actividades son con las que se encontrara, y no como bajo mi punto de vista tiene que ser, todo lo contrario.
Con las rebajas de después de navidades, lo único que los centros comerciales y grandes marcas intentas es librarse de los restos de la navidad, lo que no nos han podido vender en un primer intento, lo mas rápido posible y sin dejar ningún rastro.
Para, acto seguido, ponernos en bandeja todos los artículos de la siguiente temporada; que sin ninguna duda volveremos a comprar y a guardar los, en teoría antiguos, al fondo del armario o del trastero. Lo mas impactante, es que este ciclo se repite una y otra vez, del que todos somos víctimas, y seguramente lo seguiremos siendo demasiados años mas.
NÉSTOR JIMÉNEZ OLITE
Independientemente de que todo el mundo este en la “cuesta de Enero”, ya que la cantidad de comida, ropa, regalos, pequeñas cosas sin utilidad, y un largo etcétera; comienza la batalla en todas las tiendas de los centros comerciales.
No es bastante todos los regalos que todos hemos recibido, sino que tenemos que provocar esas curiosas imágenes de todos los telediarios del día 6 de Enero, y portadas de los respectivos periódicos, en las que se ven a centenares de personas peleándose por entrar los primeros para comprar los mismos artículos, que casi con total seguridad ya están en sus casas, pero con una variación no muy grande en su precio.
Bajo mi punto de vista esto es algo surrealista.
Pero es la consecuencia del consumismo feroz, sin consideración de momento, ni de lugar, y de lo mas grave de todo; el que se compra y ñeque cantidad.
Estos días es imposible circulan por cualquier tienda que se precie, o cualquier gran almacén.
Manadas enteras de animales hambrientos de sus manjares en rebajas, que consiguen calmar su ansia con abundantes compras, que para conseguir muchas veces tienen que luchar como auténticos animales. Empujones, arañazos, carreras, zancadillas, incluso mordiscos, y malos modos son las técnicas que algunas de estas fieras utilizan para lograr su presa. A lo largo de esta semana, si una persona se acerca a alguno de los lugares donde estos fenómenos se desarrollan, este tipo de actividades son con las que se encontrara, y no como bajo mi punto de vista tiene que ser, todo lo contrario.
Con las rebajas de después de navidades, lo único que los centros comerciales y grandes marcas intentas es librarse de los restos de la navidad, lo que no nos han podido vender en un primer intento, lo mas rápido posible y sin dejar ningún rastro.
Para, acto seguido, ponernos en bandeja todos los artículos de la siguiente temporada; que sin ninguna duda volveremos a comprar y a guardar los, en teoría antiguos, al fondo del armario o del trastero. Lo mas impactante, es que este ciclo se repite una y otra vez, del que todos somos víctimas, y seguramente lo seguiremos siendo demasiados años mas.
NÉSTOR JIMÉNEZ OLITE
Las Navidades nos vuelven locos
Las compras en este mes se disparan y parece que no se compra más que en esta época. La mayoría de los habitantes del planeta se ve en la obligación de comprar, aunque sea algo que cuando lleguemos a casa lo olvidemos en un rincón y no lo volvamos a tocar.
Nos vemos influenciados por el consumismo y por la publicidad que nos muestran los centros comerciales, incitándonos a comprar. Las navidades se están convirtiendo en unos días de compras y atropellamiento en las tiendas.
Antiguamente era una época de alegría, de reuniones familiares. La navidad era donde se hacía el sorteo de navidad, se veían a los primos o familiares lejanos y se cantaban villancicos. Incluso en las calles se podían ver las luces de colorines puestas, que quieras o no te alegraban y hacían de la calle de toda la vida diferente.
Actualmente cada uno vive más independiente, sin preocuparse de los familiares ni de nadie. La cosa es regalar y que me regalen. La sociedad se llegará a convertir en consumista y lo único que les importará es comprar. En estas navidades no he escuchado ni un sólo villancico ni canción navideña y eso no sólo me ocurre a mí, sino a mucha otra gente.
La navidad parece que nos cambia, tenemos que ser todos bueno. Es cuando se hacen campañas para recaudar dinero para los pobres, ¿qué pasa que durante el resto del año no comen? ¿Nuestro corazón se ablanda por qué comemos más dulces? ¿Por qué no ayudamos a esa gente durante el año?
Otra cosa igual, en esta época comemos a destajo como si sólo lo hiciéramos ahora. Que casi estás deseando que terminen estas fiestas para dejar de ver dulces por todos lados, vayas donde vayas. Por eso se dice la cuesta de enero, ya que más de uno no va a poder terminar el mes ni económicamente ni con buena salud. Por las maravillosas fiestas que se ha dado.
Debemos conservar las fiestas por lo que eran, no por tener o recibir más cosas. Y cuidado con los excesos que tarde o temprano salen y para entonces no podemos bajar esos kilos de más o hacer los trabajos pendientes. Que los propósitos para el nuevo año, ¡no se cumplen! Pero siempre nos quedará pensar que el próximo año lo haremos y será mejor.
Lorena Bellido Bellido
Nos vemos influenciados por el consumismo y por la publicidad que nos muestran los centros comerciales, incitándonos a comprar. Las navidades se están convirtiendo en unos días de compras y atropellamiento en las tiendas.
Antiguamente era una época de alegría, de reuniones familiares. La navidad era donde se hacía el sorteo de navidad, se veían a los primos o familiares lejanos y se cantaban villancicos. Incluso en las calles se podían ver las luces de colorines puestas, que quieras o no te alegraban y hacían de la calle de toda la vida diferente.
Actualmente cada uno vive más independiente, sin preocuparse de los familiares ni de nadie. La cosa es regalar y que me regalen. La sociedad se llegará a convertir en consumista y lo único que les importará es comprar. En estas navidades no he escuchado ni un sólo villancico ni canción navideña y eso no sólo me ocurre a mí, sino a mucha otra gente.
La navidad parece que nos cambia, tenemos que ser todos bueno. Es cuando se hacen campañas para recaudar dinero para los pobres, ¿qué pasa que durante el resto del año no comen? ¿Nuestro corazón se ablanda por qué comemos más dulces? ¿Por qué no ayudamos a esa gente durante el año?
Otra cosa igual, en esta época comemos a destajo como si sólo lo hiciéramos ahora. Que casi estás deseando que terminen estas fiestas para dejar de ver dulces por todos lados, vayas donde vayas. Por eso se dice la cuesta de enero, ya que más de uno no va a poder terminar el mes ni económicamente ni con buena salud. Por las maravillosas fiestas que se ha dado.
Debemos conservar las fiestas por lo que eran, no por tener o recibir más cosas. Y cuidado con los excesos que tarde o temprano salen y para entonces no podemos bajar esos kilos de más o hacer los trabajos pendientes. Que los propósitos para el nuevo año, ¡no se cumplen! Pero siempre nos quedará pensar que el próximo año lo haremos y será mejor.
Lorena Bellido Bellido
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